miércoles, 27 de agosto de 2014

Bajo la gracia, somos vencedores

LIMA - PERÚ LUNES 25 DE AGOSTO DEL 2014

Gálatas 2:17-19

"Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios".

*** Al entender cabalmente que la ley no opera en nosotros la justicia, sino que solamente tipifica el delito y le pone un nombre, nos hace conscientes de la naturaleza Santa de Dios y lo pecaminosa de la nuestra, y nos expone inmisericordemente; ¡No tenemos dónde ir! (Jn.6:67-69); "De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe" (Gá.3:24). "Porque el fin (meta) de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree" (Ro.10:4); y la fresa en el chantilly: "Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús" (Gá.3:25-26). Esto último equivale a la estaca en el corazón de los dráculas de "leyes desgraciadas" (me refiero a los que se han vuelto atrás, y quieren ser de nuevo justificados por las obras de la ley), sintetizando el concepto del evangelio diferente.
*** Al entender que estos son los hechos, la decepcionada "justicia propia" se siente avergonzada de reconocer su triste e impía condición, viéndose expuesta ante los ojos de Dios y de los hombres, sintiéndose ridiculizada en extremo por aquello que la expuso en su paupérrima condición, evidenciando su necesidad de salvación. Así, pues, la milenaria seguridad de los hijos de Abraham por sus lazos consanguíneos, cobró vigencia con la forma de una acusación formal de parte de Dios: "No penséis que voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos ¿cómo creeréis a mis palabras?" (Jn.5:45-47). Así como la Ley puso al pecado en evidencia, mientras postulaba la santidad del Padre como un impedimento ético para acercarnos a él; así Jesús testificó de la ineficacia de la "buena conducta" guardada después de los sacrificios rituales, demandando realidad tripartita en el plano de la adoración y servicio a él, como la adecuada irreprensibilidad que le honra, como un estilo de vida que tiene en él su identidad e identificación. El espejo que refleja mi propia realidad no es cruel conmigo, no es mi acusador o fiscalizador, tampoco es "ministro de pecado"; es el benéfico expositor de mis déficits, teniendo la misma función del dolor en una herida o durante el curso de un proceso infeccioso, haciendo evidente o exteriorizando lo que pasa interiormente. La justicia ceremonial puede satisfacer al religioso; pero sólo la justicia real puede saciar el corazón de un auténtico adorador (2Co.3:18).
*** Al volver a la búsqueda de la justicia por la ley, desechamos la gracia y volvemos a construir la fortaleza que nos hirió, castigó y anuló. Una falsa percepción de la vida espiritual asistida por la divina presencia nos lleva a inhibir la participación del Espíritu Santo en nuestras diarias actividades. La energía natural seguirá haciendo sus demandas mientras no enviemos a la muerte sus arrestos. No cedamos a la carne en sus apetitos, sino al Espíritu en su deseo de fundirse con la Deidad en principios y prácticas. La dedicación y consagración al segundo, nos hará libres de las diarias demandas del primero. El uso del uno, anula las instancias del otro. La fuerza de la vida antigua está en la reedificación del pasado tortuoso y trágico en el que vivimos; el de la Vida Nueva, nos hará debutar de continuo en el fluir típico del divino obrar, que siempre va en ascenso.
*** Si la ley ya operó, y me mató, no tiene nada más que ver conmigo, pues a mí me sostiene la vida de resurrección. Al considerarme muerto a la ley, desato mi fe para operar con la vida trascendente, viviendo para Dios de un modo efectivo y constante. ¡Aleluya!
PASTOR: EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA 25/08/2014

No hay comentarios.:

Publicar un comentario