lunes, 25 de agosto de 2014

Pablo con Pedro, Juan y Jacobo

 

LIMA - PERÚ LUNES 18 DE AGOSTO DEL 2014

Gálatas 2:1-2

"Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles".

*** Pablo deja atrás los períodos iniciales en los que la Iglesia se gozara de su conversión; no sólo por haber desaparecido un enemigo, sino porque Dios se asignó a sí mismo al primer: MÁS QUE VENCEDOR que tuviera la iglesia neotestamentaria. Así, pues, el que derrota a un enemigo se convierte en un vencedor; pero el que lo derrota, y logra hacerlo un enemigo jurado del Enemigo de nuestras almas, es más que un vencedor; y esa es la asignación para cada uno de los ministros del nuevo pacto. Si los apartas de la condenación, has logrado una victoria convencional; si lo constituyes en un discípulo que aparte a otros del mal, serás más que un vencedor; por eso el Señor nos adiestra para discipular, entrenar, consolidar y enviar a cada neocreyente, tornándolo en un instrumento contra el sistema satánico. Saquemos a nuestros hermanos de la inutilidad y la esterilidad, y hagamos de los tales, vía el entrenamiento y discipulado de cada uno, un instrumento en las manos de Dios (2Ti.2:21).
*** La primera visita a Jerusalén sirvió para que Pablo se conociera con los apóstoles, y fuera conocido por la Iglesia como parte de la compañía apostólica con una asignación singular y divinal al mismo tiempo. Dada su ocupación, no era un espectáculo corriente ver a Pablo en la capital israelita, sino algo muy esporádico, y con fines específicos. Veamos: Hacía catorce años que Pablo no venía a Jerusalén, y esta vez vino con dos asociados; el ya conocido Bernabé, y un griego que formara parte de la nueva generación apostólica entre los surgidos como enviados a los gentiles. El éxito de su gestión y su llamamiento, así como la humildad de Bernabé, quien dejara el protagonismo en manos de Pablo por causa de su elección, estaban dando sus frutos entre los gentiles, y ya tenían otro apóstol en su cuenta: Tito. Y esto, amados hermanos, es un motivo de gozo para el pueblo de Dios en general. Veamos qué pasa con este trío glorioso
*** La visita de Pablo a Jerusalén tenía divinas motivaciones; no fue casual, ni un obligado itinerario, sino la expresa voluntad del Señor para algo que gravitaría sobre el fluir apostólico a futuro. Cuando los tiempos son controlados por el Señor, se ajustan a puntos o fases críticas que nos traen una guianza de valor extremo en nuestro fluir. Hasta este instante, el Señor había guiado a Pablo a moverse expresamente en la obra a nivel internacional, mas cuando decidió consolidar plenamente la labor de los equipos apostólicos con fines predeterminados y participaciones en cada envío a la obra, el Señor definió las tareas de estos benditos hombres de Dios (Gá.2:9).
*** El "tino" paulino lo llevó a solicitar una reunión privada con los elegidos locales, para conciliar el panorama espiritual, el sentido apropiado de la obra en cuestión, la estructura eclesiástica, la doctrina específica, y la luz y dirección que los conducía en su fluir célico-pedestre. Si hemos de caminar en plena comunión, hemos de conocer nuestro mover, nuestras guianzas, nuestras opciones, nuestros territorios, y el cuerpo revelacional de nuestra fe para ver que estemos bogando en una sola dirección, con un sentido y un propósito cabalmente entendidos, siguiendo una misma norma y moviéndonos en los mismos principios para lograr un fin común. Al conciliar cada dato, cada doctrina, cada práctica, y ver que hemos sido instruidos por el Señor de una manera análoga (1Co.11:23-26), una gran paz interior llena nuestros espíritus, abriga nuestras almas y satura nuestros cuerpos, entendiendo que el mismo Espíritu que actuó en los ministros originales, actuó en Pablo y sus coadjutores por igual, y esa bendita paridad nos permite trabajar en completa paz y plenitud ¡Aleluya!
*** La exposición de la enseñanza de corte evangelístico supuso un segundo Bar Mitzva para el ex-fariseo de Cilicia, quien se viera en la necesidad de exponer sistemáticamente la doctrina en todos sus aspectos, por lo que creo que debió tomarle varias horas a ese grupo de ministros que se regocijara al ver que uno de sus compañeros de milicia, nunca enseñados por él, compartía con propiedad y lujo de detalles cada aspecto que Dios les enseñara a ellos en su momento, más de veinte años atrás ¡Bendito refresco y refrendo espiritual que excitara el corazón de los apóstoles al oírlo! Del modo en que se gozaran los doctores de la ley en aquel festín con el Señor Jesús en Jerusalén, así se gozarían los allí presentes con la exposición de la Palabra en aquella singular ocasión. 
PASTOR: EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA 18/08/2014

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